Una noche de no sé qué mes, hace quizás dos años o un poco menos, estaba dando vueltas por el centro de Lima, había estado por las inmediaciones de Quilca queriendo alquilar una cabina de internet y termine haciéndolo en el concurrido Jirón de la Unión.
Al estar en MSN, creo que fue mi broder Rafo quien me pasó el link de youtube donde oí esta canción de Rubén Blades por primera vez y que le da el titulo a este texto; una canción que se encuentra en su álbum del mismo nombre editado en 1992. Oí el tema muy atento, la música: una salsa filin pero “intelectual” -como fue catalogada alguna vez la obra de este poeta del ritmo- me sonó muy agradable, la letra: una historia que Rubén narra con esa sencillez y esa sensibilidad tan pura me fue entrando por los oídos y creo que mas allá de ser analizadas por mi cerebro se fue palabra a palabra directamente al corazón y al alma. Quizás en algún otro momento no hubiera sido tan fuerte lo que me produjo ese tema por dentro, pero esa noche estaba solo –realmente SOLO- andando sin rumbo por Lima y creo que mi estado de ánimo sin darme cuenta era el indicado para que aquella bonita canción me perfore el corazón.
Al terminar de oír el tema tenía los ojos llenos de lagrimas, un nudo en la garganta y la noción de un vacio inmenso en las tripas –por no decir en el alma-, ¿Por qué me sentía así?...pensaba en mi mamá, en mi, en mi viejo, en mi familia; con los que he crecido, en mi hogar y me daban más ganas de llorar. Esta canción es un manifiesto de amor a la familia, del inmenso amor que se pueden sentir por los hijos, de unión, de lo sagrado que es un nexo familiar y de que por mas desgracias que ocurran la familia siempre será un nido de apoyo, de amor y de cariño, incondicional e interminable…pero a veces uno no siente eso.
Ninguna familia es perfecta, eso es un hecho pero no puedo negar que el tema “familiar” es algo muy delicado dentro de mi…y cuando eso se me revuelve me duele horriblemente; como una vieja lesión muscular que con el movimiento equivocado brota de tu interior brutal y letal. Yo a veces siento que no tengo una familia…o que la que tengo es una reverenda mierda; ¿cómo sentir eso al vivir con mis viejos, mi tía, su hija (mi adolescente prima) y mi abuelo?…pues fácil: al ver que el matrimonio de mis papás ya no es más que un trato económico-amical, que yo creo -ahora que soy un adulto- que debió acabarse hace años y que mis viejos hubieran sido más felices separados, que mi padre no se habla con mi tía ni mi prima y que con mi abuelo tienen una hipócrita relación formal en donde hay saludos y uno que otro comentario, que en susurros o cuchicheos a media voz se transforman en insultos, maldiciones o mentadas de madre, que mi vieja y mi tía desde que soy pequeño mas han sido los años de no hablarse y de tensión –como en los últimos meses- que los de llevarse bien-, que mi abuelo y mi madre se hablan y tienen a veces una relación cercana y que en otras es tan hipócrita y vacía que me da pena, que prácticamente mi tía, su hija y mi abuelo son un bando y mis padres otro dentro de una casa pequeña, incomoda, donde estamos unos encima de los otros, donde nadie tiene privacidad y donde todo ello hace esto más evidente y más triste aun.
¿Y yo?...obviamente yo estoy en medio de los dos bandos pero mucho más tirado a mis papás; amo y respeto a mi madre por sobre todas las cosas y a ella le agradezco todo lo que soy, tengo y he logrado, a mi viejo lo amo, pero no lo respeto…no me siento cerca a él…él ha hecho tanto que yo no haría, ha cometido tantos errores que no quiero cometer y nunca ha asumido nada, pero en verdad es una buena persona y su vida de pequeño y su crecimiento tienen mucho que ver con esto…con mi tía ha habido años en que no le he hablado pese a la cercana relación con ella de niño y ahora me da igual si hablamos o no, por mi abuelo creo que no siento nada y por su avanzada edad, temo mucho el día de su muerte porque creo que no sentiré nada en el momento pero luego sentiré el horrible vacio de justamente no sentir nada por su perdida y a mi prima la quiero mucho porque ella es la que menos culpa tiene en esto y ella es la que debería al igual que yo y más aun aprender de todo esto para ser feliz en su vida.
Al salir del Jirón de la “Unión”, no deje de pensar en mi familia y de recordar cosas, venían a mi mente recuerdos de navidades donde –como casi siempre desde que tengo uso de razón- mi papá se había ido donde su hermano o quién sabe dónde y mi mamá se había acostado temprano, ya que no se hablaba con mi tía y yo iba a su cama a saludarla, o una que estaba enfermo y la pasé solo con mi madre y mi abuelo, las navidades siempre me dan un sentimiento de pena, combinado con un ligero porcentaje de alegría y mucha melancolía; ¿será por estos detalles?. Pensaba en las peleas de mi tía y mi madre, en las de mis viejos y más que nada en las incontables veces que he oído a ambos bandos hablando mal uno del otro y con un ímpetu y unas ganas y un gusto como de competencia a ver quien raja mejor que el otro y quien critica mas y quien es menos esto o mas lo otro y maldita sea!! Yo me pregunto ¿que sacan de ello?, nunca lo entendí…ni lo entenderé. No entiendo que gana mi papá con hablar mal de mi tía y mi abuelo y que gana mandando directísimas indirectas o que gana mi mamá obsesionada por lo que hace o dejan de hacer mi tía o mi prima o mi abuelo, o que ganan mi tía, mi prima y mi abuelo rajando de mis viejos. Sentía mucha rabia, mucha frustración, mucha tristeza y…¿Qué saco yo de ello?.
A veces pienso que quisiera hacer algo…llamarlos a todos y preguntarles ¿qué carajos les pasa?, preguntarles ¿qué quieren?, ¿que necesitan para llevar la maldita fiesta en paz?, pero no puedo…no podría…a mí tampoco me nace hacer nada, quisiera, pero no me da la voluntad ya no me da.
Lo que si tengo como certeza es que mi mamá es la persona más importante en mi vida, ella es mi familia, ella y mi papá; que aunque a veces he tenido ganas de mandarlo al demonio y gritarle reclamos lo comprendo y lo amo. Soy muy consciente de todos los problemas de mi familia y de eso aprendo, porque el día que tenga mi familia y un hijo creciendo bajo mi cuidado quiero darle la más hermosa noción de lo que es tener una familia de verdad. Quiero ser el mejor papá de este mundo y que a esa personita no le falte NADA, material pero sobre todo emocionalmente y quiero estar con alguien a quien ame y que ame, quiero –aunque suene estúpidamente romántico- vivir enamorado siempre la de la mujer que me de la inmensa felicidad de ser padre.
Quien sabe cuando tenga una familia, pero ya tengo la noción –aunque sea un poquito- de lo lindo que es tener una al haber estado enamorado de una madre y he vivido momentos preciosos junto a ella y su pequeña, así como he sufrido muchísimo por verlas sufrir a ellas y el amor que en mi ha nacido y crecido por esa niña, se que solo es una muestra de lo que sentiré cuando tenga un hijo, sin embargo felizmente mantener una linda amistad con su mamá me permite ver de cuando en cuando a esa niña, porque siento que no quiero alejarme de ella, quiero verla crecer y ser parte de su vida y que sepa que siempre podrá contar conmigo.
Pensé en todo ello al regresar a La Victoria desde el centro de Lima aquella solitaria noche en que esa bonita canción: “Amor y Control” del maestro Rubén Blades me partió el alma añicos. Pero al regresar a mi casa; a mi imperfecto, vacio e hipócrita hogar, sentí también que cada persona en esa pequeña e incómoda casa harían lo que sea por mí y yo por ellos, porque al final de cuentas familia es familia y cariño es cariño.
Al estar en MSN, creo que fue mi broder Rafo quien me pasó el link de youtube donde oí esta canción de Rubén Blades por primera vez y que le da el titulo a este texto; una canción que se encuentra en su álbum del mismo nombre editado en 1992. Oí el tema muy atento, la música: una salsa filin pero “intelectual” -como fue catalogada alguna vez la obra de este poeta del ritmo- me sonó muy agradable, la letra: una historia que Rubén narra con esa sencillez y esa sensibilidad tan pura me fue entrando por los oídos y creo que mas allá de ser analizadas por mi cerebro se fue palabra a palabra directamente al corazón y al alma. Quizás en algún otro momento no hubiera sido tan fuerte lo que me produjo ese tema por dentro, pero esa noche estaba solo –realmente SOLO- andando sin rumbo por Lima y creo que mi estado de ánimo sin darme cuenta era el indicado para que aquella bonita canción me perfore el corazón.
Al terminar de oír el tema tenía los ojos llenos de lagrimas, un nudo en la garganta y la noción de un vacio inmenso en las tripas –por no decir en el alma-, ¿Por qué me sentía así?...pensaba en mi mamá, en mi, en mi viejo, en mi familia; con los que he crecido, en mi hogar y me daban más ganas de llorar. Esta canción es un manifiesto de amor a la familia, del inmenso amor que se pueden sentir por los hijos, de unión, de lo sagrado que es un nexo familiar y de que por mas desgracias que ocurran la familia siempre será un nido de apoyo, de amor y de cariño, incondicional e interminable…pero a veces uno no siente eso.
Ninguna familia es perfecta, eso es un hecho pero no puedo negar que el tema “familiar” es algo muy delicado dentro de mi…y cuando eso se me revuelve me duele horriblemente; como una vieja lesión muscular que con el movimiento equivocado brota de tu interior brutal y letal. Yo a veces siento que no tengo una familia…o que la que tengo es una reverenda mierda; ¿cómo sentir eso al vivir con mis viejos, mi tía, su hija (mi adolescente prima) y mi abuelo?…pues fácil: al ver que el matrimonio de mis papás ya no es más que un trato económico-amical, que yo creo -ahora que soy un adulto- que debió acabarse hace años y que mis viejos hubieran sido más felices separados, que mi padre no se habla con mi tía ni mi prima y que con mi abuelo tienen una hipócrita relación formal en donde hay saludos y uno que otro comentario, que en susurros o cuchicheos a media voz se transforman en insultos, maldiciones o mentadas de madre, que mi vieja y mi tía desde que soy pequeño mas han sido los años de no hablarse y de tensión –como en los últimos meses- que los de llevarse bien-, que mi abuelo y mi madre se hablan y tienen a veces una relación cercana y que en otras es tan hipócrita y vacía que me da pena, que prácticamente mi tía, su hija y mi abuelo son un bando y mis padres otro dentro de una casa pequeña, incomoda, donde estamos unos encima de los otros, donde nadie tiene privacidad y donde todo ello hace esto más evidente y más triste aun.
¿Y yo?...obviamente yo estoy en medio de los dos bandos pero mucho más tirado a mis papás; amo y respeto a mi madre por sobre todas las cosas y a ella le agradezco todo lo que soy, tengo y he logrado, a mi viejo lo amo, pero no lo respeto…no me siento cerca a él…él ha hecho tanto que yo no haría, ha cometido tantos errores que no quiero cometer y nunca ha asumido nada, pero en verdad es una buena persona y su vida de pequeño y su crecimiento tienen mucho que ver con esto…con mi tía ha habido años en que no le he hablado pese a la cercana relación con ella de niño y ahora me da igual si hablamos o no, por mi abuelo creo que no siento nada y por su avanzada edad, temo mucho el día de su muerte porque creo que no sentiré nada en el momento pero luego sentiré el horrible vacio de justamente no sentir nada por su perdida y a mi prima la quiero mucho porque ella es la que menos culpa tiene en esto y ella es la que debería al igual que yo y más aun aprender de todo esto para ser feliz en su vida.
Al salir del Jirón de la “Unión”, no deje de pensar en mi familia y de recordar cosas, venían a mi mente recuerdos de navidades donde –como casi siempre desde que tengo uso de razón- mi papá se había ido donde su hermano o quién sabe dónde y mi mamá se había acostado temprano, ya que no se hablaba con mi tía y yo iba a su cama a saludarla, o una que estaba enfermo y la pasé solo con mi madre y mi abuelo, las navidades siempre me dan un sentimiento de pena, combinado con un ligero porcentaje de alegría y mucha melancolía; ¿será por estos detalles?. Pensaba en las peleas de mi tía y mi madre, en las de mis viejos y más que nada en las incontables veces que he oído a ambos bandos hablando mal uno del otro y con un ímpetu y unas ganas y un gusto como de competencia a ver quien raja mejor que el otro y quien critica mas y quien es menos esto o mas lo otro y maldita sea!! Yo me pregunto ¿que sacan de ello?, nunca lo entendí…ni lo entenderé. No entiendo que gana mi papá con hablar mal de mi tía y mi abuelo y que gana mandando directísimas indirectas o que gana mi mamá obsesionada por lo que hace o dejan de hacer mi tía o mi prima o mi abuelo, o que ganan mi tía, mi prima y mi abuelo rajando de mis viejos. Sentía mucha rabia, mucha frustración, mucha tristeza y…¿Qué saco yo de ello?.
A veces pienso que quisiera hacer algo…llamarlos a todos y preguntarles ¿qué carajos les pasa?, preguntarles ¿qué quieren?, ¿que necesitan para llevar la maldita fiesta en paz?, pero no puedo…no podría…a mí tampoco me nace hacer nada, quisiera, pero no me da la voluntad ya no me da.
Lo que si tengo como certeza es que mi mamá es la persona más importante en mi vida, ella es mi familia, ella y mi papá; que aunque a veces he tenido ganas de mandarlo al demonio y gritarle reclamos lo comprendo y lo amo. Soy muy consciente de todos los problemas de mi familia y de eso aprendo, porque el día que tenga mi familia y un hijo creciendo bajo mi cuidado quiero darle la más hermosa noción de lo que es tener una familia de verdad. Quiero ser el mejor papá de este mundo y que a esa personita no le falte NADA, material pero sobre todo emocionalmente y quiero estar con alguien a quien ame y que ame, quiero –aunque suene estúpidamente romántico- vivir enamorado siempre la de la mujer que me de la inmensa felicidad de ser padre.
Quien sabe cuando tenga una familia, pero ya tengo la noción –aunque sea un poquito- de lo lindo que es tener una al haber estado enamorado de una madre y he vivido momentos preciosos junto a ella y su pequeña, así como he sufrido muchísimo por verlas sufrir a ellas y el amor que en mi ha nacido y crecido por esa niña, se que solo es una muestra de lo que sentiré cuando tenga un hijo, sin embargo felizmente mantener una linda amistad con su mamá me permite ver de cuando en cuando a esa niña, porque siento que no quiero alejarme de ella, quiero verla crecer y ser parte de su vida y que sepa que siempre podrá contar conmigo.
Pensé en todo ello al regresar a La Victoria desde el centro de Lima aquella solitaria noche en que esa bonita canción: “Amor y Control” del maestro Rubén Blades me partió el alma añicos. Pero al regresar a mi casa; a mi imperfecto, vacio e hipócrita hogar, sentí también que cada persona en esa pequeña e incómoda casa harían lo que sea por mí y yo por ellos, porque al final de cuentas familia es familia y cariño es cariño.
Gale
2 de Oct 09
12.55 am
2 de Oct 09
12.55 am
Saliendo del hospital, después de ver a mi mamá, luchando
contra un cáncer que no se puede curar,
ví pasar a una familia.
Al frente iba un señor de edad, una doña, dos muchachas
y varias personas más.
De la mano del señor un hombre joven
caminaba, cabizbajo y luciendo arrepentido.
Él era la causa
de una discusión familiar, de la que nos enteramos al oír al señor gritar:
"Aunque tú seas un ladrón, y aunque no tengas razón,
Yo tengo la obligación de socorrerte.
Y por más drogas que uses,
y por más que nos abuses, la familia y yo tenemos que atenderte.
Ohhhh ohhhhh ohhhhhh
Sólo quien tiene hijos entiende que el deber de un padre no acaba jamás.
Que el amor de padre y madre no se cansa de entregar.
Que deseamos para ustedes lo que nunca hemos tenido.
Que a pesar de los problemas, familia es familia y cariño es cariño
Ohhhh ohhhhh ohhhhhh
Los vi marcharse con su llanto, su laberinto enfrentando, en la
buena y en la mala juntos, caminando.
Y pensé mucho en mi familia,
los quise tanto aquel momento que sentí que me ahogaba en sentimiento.
Aquel muchacho y mi pobre madre: dos personas
distintas, pero dos tragedias iguales.
Cuánto control y cuánto amor
tiene que haber en una casa!
Mucho control y mucho amor,
para enfrentar a la desgracia
Por más discusiones que haya dentro de tu casa,
por más que creas que tu amor es causa perdida
ten la seguridad de que ellos te quieren,
y que ese cariño dura toda la vida.
Cuánto control y cuánto amor
tiene que haber en una casa!
Mucho control y mucho amor,
para enfrentar a la desgracia.
Mantén amor y con gracia enfrente la pena,
combinando la esperanza y el sentimiento.
Dando la espalda no se van los problemas,
ni la impaciencia resuelve los sufrimientos.
Cuánto control y cuánto amor
tiene que haber en una casa!
Mucho control y mucho amor,
para enfrentar a la desgracia.
Amor y control,
amor y control,
amor y control...
ví pasar a una familia.
Al frente iba un señor de edad, una doña, dos muchachas
y varias personas más.
De la mano del señor un hombre joven
caminaba, cabizbajo y luciendo arrepentido.
Él era la causa
de una discusión familiar, de la que nos enteramos al oír al señor gritar:
"Aunque tú seas un ladrón, y aunque no tengas razón,
Yo tengo la obligación de socorrerte.
Y por más drogas que uses,
y por más que nos abuses, la familia y yo tenemos que atenderte.
Ohhhh ohhhhh ohhhhhh
Sólo quien tiene hijos entiende que el deber de un padre no acaba jamás.
Que el amor de padre y madre no se cansa de entregar.
Que deseamos para ustedes lo que nunca hemos tenido.
Que a pesar de los problemas, familia es familia y cariño es cariño
Ohhhh ohhhhh ohhhhhh
Los vi marcharse con su llanto, su laberinto enfrentando, en la
buena y en la mala juntos, caminando.
Y pensé mucho en mi familia,
los quise tanto aquel momento que sentí que me ahogaba en sentimiento.
Aquel muchacho y mi pobre madre: dos personas
distintas, pero dos tragedias iguales.
Cuánto control y cuánto amor
tiene que haber en una casa!
Mucho control y mucho amor,
para enfrentar a la desgracia
Por más discusiones que haya dentro de tu casa,
por más que creas que tu amor es causa perdida
ten la seguridad de que ellos te quieren,
y que ese cariño dura toda la vida.
Cuánto control y cuánto amor
tiene que haber en una casa!
Mucho control y mucho amor,
para enfrentar a la desgracia.
Mantén amor y con gracia enfrente la pena,
combinando la esperanza y el sentimiento.
Dando la espalda no se van los problemas,
ni la impaciencia resuelve los sufrimientos.
Cuánto control y cuánto amor
tiene que haber en una casa!
Mucho control y mucho amor,
para enfrentar a la desgracia.
Amor y control,
amor y control,
amor y control...


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